Vie. Set 18th, 2020

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Coronavirus en el Perú: las muertes se desbordan en el antiguo hospital de Ate

El hombre de 45 años llegó como pudo hasta la puerta del antiguo hospital de Ate Vitarte y todavía alcanzó a hacer algunas señales de socorro. Había caminado exhausto el corto tramo que separa a este local del nuevo hospital implementado en el distrito para la atención de pacientes con infección de coronavirus. Pese a los síntomas y su gravedad evidente, no había sido atendido allí. Apenas consiguió decirles esto a los enfermeros del viejo hospital que habían corrido a auxiliarlo, el hombre falleció.

En el mortuorio del hospital antiguo de Ate hay solo dos cámaras frigoríficas, es decir, tiene espacio para dos cadáveres. Pero esa tarde del pasado 14 de abril, el cuerpo del hombre de 45 años fue el sexto en ser ingresado. La saturación de camillas generada por la pandemia en el hospital obligó a que los enfermeros trasladen el cadáver en una frazada y cubierto por retazos de bolsas.Zona que da acceso al mortuorio del hospital, que tiene capacidad solo para dos cuerpos. (Foto: Alessandro Currarino)

Para ese momento, la capacidad de las áreas de Medicina Interna, Emergencia y Pediatría había colapsado con el internamiento de once pacientes de COVID-19. En el letal curso de la pandemia, estas zonas fueron improvisadas para atención exclusiva de portadores de COVID-19, aun cuando la condición de este hospital es de baja complejidad.

Lo más preocupante para médicos y trabajadores del lugar, entonces, era que el mortuorio empezaba a desbordarse. Menos de dos metros separan a este ambiente del servicio de Obstetricia, un ambiente que actualmente está lleno de gestantes o mujeres que han dado a luz y alimentan a sus bebés.

Casi dos horas después de la muerte del hombre de 45 años, un joven llegó al hospital con su madre, a quien traía cubierta con una manta larga. La mujer, de aproximadamente 80 años, fue llevada en una camilla hasta el consultorio de triaje. Ahí, al retirarle la manta, los médicos a cargo constataron que ya había fallecido. Esa misma tarde, uno de los pacientes internados por COVID-19 en el antiguo hospital también murió. Ocho cadáveres fueron apilados en el mortuorio.Los depósitos con material que ha sido utilizado en el tratamiento de pacientes de COVID-19 a veces tarda en ser retirado del hospital. (Foto: Alessandro Currarino)

La crisis en el hospital antiguo de Ate es alarmante. El cuerpo médico exige el cierre del local y su traslado al nuevo hospital de ese distrito. (Foto: Alessandro Currarino)

El llanto de impotencia de una pediatra que había intentado atender a la anciana alertó a la doctora Rudy Huertas, presidenta del cuerpo médico del hospital. “Mira lo que está pasando, me dijo, y temblaba”, recuerda Huertas. El impacto de aquellas horas para los médicos y enfermeras fue descomunal y decisivo. Al día siguiente, parte del personal realizó un plantón frente al hospital para exigir su traslado al local nuevo. En casi todas las pancartas que alzaban los médicos durante la protesta, una frase sintetizaba su principal temor: “No tenemos mortuorio”.

“Hasta ahora la sensación que experimenté no se me quita. Sabía que en Ecuador pasaba y me preparé, pero nunca pensé que iba a ver una situación tan terrible”, dice Rudy Huertas a El Comercio.

Ella sostiene que cada día en el hospital antiguo de Ate los trabajadores libran una lucha por sobrevivir mientras cumplen con su labor sin reparos. Los médicos y enfermeras no cuentan con la indumentaria de protección para atender los casos graves de COVID-19 y deben reutilizarla cuando esta ya tiene que ser desechada. El local es chico y no fue implementado para que médicos y enfermeros enfrenten ahí a la pandemia.

Las únicas cuatro camas de Medicina Interna fueron adaptadas para casos de COVID-19 y desde los primeros días de los contagios en Perú han estado llenas. En Pediatría, por ejemplo, adultos infectados con dificultades respiratorias han copado hasta las camas más pequeñas, donde hoy pasan el día encogidos. El área ha sido provista de camillas debido a la demanda de pacientes con la enfermedad. En el hospital antiguo de Ate no hay una Unidad de Cuidados Intensivos.

Las cuatro camas del área de Medicina Interna están copadas por pacientes diagnosticados con COVID-19. (Foto: Alessandro Currarino)

Los pacientes con coronavirus también han sido derivados al área de Pediatría del hospital. Algunos deben pasar el día en camas pequeñas como esta. (Foto: Alessandro Currarino)

La doctora Huertas dice que por más que se ha intentado aislar a los casos de COVID-19, la pequeñez y los techos bajos de cada área del local facilitan que la contaminación se extienda. Según detalló, hasta ahora 50 trabajadores del hospital han sido diagnosticados con coronavirus. Entre ellos, nueve médicos. El más grave es un doctor internista que está con ventilación mecánica en el hospital Luis Negreiros, del Callao. El último fue ingresado ayer de emergencia en una clínica.

fuente :El comercio