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Coronavirus en Perú: Problemas con la llegada de la vacuna de Pfizer

vacuna

Hace unos días,Pfizer y su socio con sede en Alemania BioNTech anunciaron que fue aprobada su solicitud de una autorización de emergencia para iniciar la vacunación en Inglaterra en los próximos días. Una noticia que parecería auspiciosa para el Perú, ya que como informó el Minsa, el primer lote de dosis para el país provenía del mismo laboratorio. Sin embargo, existe un problema con la llegada de las dosis y la implementación de vacunas en el país: falta la segunda votación del proyecto de ley que de la autorización de uso a la vacuna.

“Si llega la vacuna de Pfizer en el Perú no se le va a poder usar hasta que el Congreso no apruebe lo que tiene que aprobar en segunda votación”, comentó el doctor Elmer Huerta, Consejero Médico de RPP Noticias en la Rotativa del Aire.

“Si llegara la vacuna hoy, eso que ha anunciado la ministra, que vienen anunciando desde hace tiempo, si llegara la vacuna de Pfizer al Perú, el lote que nos queda o se aprobara una de las vacunas chinas para uso, no va a poder ser usada en Perú. Nos vamos a quedar con el lote en el Ministerio o en alguna otra parte”, dijo.

AUTORIZACIÓN DE EMERGENCIA
Huerta resalta que las vacunas, en este momento, en todo el mundo están terminando sus estudios de fase 3 y todavía no existe en el planeta ninguna vacuna “oleada y sacramentada” que haya estudiado en su fase 3 y esté lista para ser comercializada.

“Los países tienen mecanismos para que en tiempos de pandemia, en tiempos de emergencia se pueda usar un medicamento antes de haberse completado y, como digo, oleado y sacramentado su estudio científico. Aquí en Estados Unidos, la FDA tiene un mecanismo llamado la Autorización para uso de emergencia, que se la ha dado, por ejemplo, a la hidroxicloroquina, a la transfusión de plasma rico en anticuerpos, etc. Eso es lo que hace la FDA independientemente de otra institución gubernamental. Europa tiene su mecanismo igual”, explica.

¿QUÉ PASA CON PERÚ?
El doctor Huerta comenta que “en Perú, nosotros tenemos una ley (Ley 29459) de productos farmacéuticos, dispositivos médicos y productos sanitarios, la ley de Digemid. Esta ley dice que si en el Perú se pretendiera usar algún producto que aún no ha sido oleado y sacramentado desde el punto de vista científico, como estas vacunas de fase 3, el Congreso tiene que autorizarlo”.

“El Congreso se lo tomó muy a serio, y está muy bien, y presentaron 11 proyectos de ley, diversas bancadas y grupos, 11 para el mismo fin y, entonces, la Comisión de Salud dijo que iban a juntar esos 11 proyectos y vamos a hacer uno solo. Lo hicieron, lo votaron y aprobaron por mayoría: que si llegara una vacuna en fase 3 al Perú, que es la de Pfizer, por ejemplo, se daría su autorización de uso para todos los peruanos en carácter obligatorio. Allí surgió la chispa”, señala.

Añade que “los grupos antivacuna, por ejemplo, dijeron: ‘¿Obligatorio? Para mí, no’. Se sumaron a los grupos antivacunas, dos organizaciones profesionales: la Sociedad Farmacéutica Peruana de Asuntos Regulatorios y la Asociación de Egresados de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos que también dijeron no a la obligatoriedad”.

“Entonces, el proyecto de ley que ya estaba listo para ser aprobado en segunda votación en el Pleno el 4 de noviembre, estamos a 4 de diciembre, y no se ha aprobado. Y sin esa aprobación en el Congreso en segunda votación no vamos a poder usar la vacuna así llegue mañana. El punto de reflexión para todos es la obligatoriedad de la vacuna: ¿qué es más grande: el derecho individual a decir no o el bien común? Ese es el punto”, menciona.

“En Estados Unidos eso se ha discutido muchísimo y existe la enmienda 14 de la Constitución que dice que el bien común es más grande. En Inglaterra no es así: el señor Boris Johnson acaba de anunciar esta semana, cuando se aprobó la vacuna de Pfizer, ellos no lo van a hacer obligatorio. Entonces, estamos entrampados, nuestro Congreso está entrampado en la palabra obligatoriedad”, finaliza.